

Hace unos años el mundo fue sacudido por una nueva moda. Estamos hablando de los Crocs.
¿Cuántas veces se dijeron a sí mismos “no usare eso”? Pero meses más tarde comprarlo, usarlo y lucirlo, era con orgullo.
Los Crocs entraron a nuestra vida hace unos años y llenaron nuestro mundo de color. Todos las usaron. Todos parecían tener sus Croc: niños, padres, jóvenes, ancianos, todos caminaban con esos modernos zapatos.
Pero, hoy por hoy, la cosas han cambiado. Las ventas de Crocs están cayendo y la empresa está recortando puestos de trabajo. Así lo anuncian en The Guardian, diario britanico.
De todos modos, lo mejor de los Crocs no tiene que ver con la moda, sino con el confort. Los Crocs son cómodos, fáciles de usar y de poner. Eliminan todos los aspectos incómodos del calzado: no hay que acordonarlos, ni calzarlos a presión.
Con los Crocs no hay que preocuparse por la lluvia. Si se mojan se secan, si se ensucian se limpian, si hay frío se usan con calcetas y si hay calor solitos. Y para colmo, son: indestructibles!


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